El 4 de septiembre de 1805 se anunciaba la venta de seis seguidillas de Sor en la librería de Arribas. Casi exactamente un año después, el 6 de septiembre de 1806, y en la misma publicación, el Diario de Madrid, se anunció, de nuevo otro grupo de seis seguidillas, esta vez en la librería de Malacuera. De nuevo, el 14 de octubre de 1806 se vuelven a anunciar seis seguidillas de Sor. Esta vez el anuncio1 se hace en la Gaceta de Madrid y la librería vuelve a ser la de Arribas, en la madrileña calle de las Carretas.
Se anuncian las seguidillas de Sor junto a otras piezas y todas ellas se califican de ‘nuevas’. En principio, esto querría decir que estas seguidillas serían diferentes, si no a las anunciadas el mes anterior, sí a las anunciadas y vendidas por la misma librería de Arribas trece meses antes. No se puede tener, sin embargo, una total seguridad en este sentido porque la declaración de ‘novedad’ en los anuncios en prensa por parte de almacenes y librerías solía estar muy condicionada por la necesidad de llamar la atención o despertar el interés de los aficionados, y muchas veces se basaba simplemente en la novedad de las propias piezas en el establecimiento (y no en la ciudad) o en la introducción de alguna variación o modificación, como en el caso presente podría ser la de la transcripción a cifra.
Lo más llamativo de este anuncio es el hecho de que todas las piezas se ofrecen ‘transportadas en cifra’, es decir, ‘puestas en cifra’ (trasladadas o traducidas a tablatura) partiendo de originales escritos en música. El encargado de este ‘transporte’, que es calificado en el anuncio de ‘redactor’ (término que podríamos traducir, a la moderna, por ‘transcriptor’, ‘revisor’ o por ‘editor’ en el sentido anglosajón del término) firmará los ejemplares como medida de autentificación, una especie de garantía comercial o editorial.
La oferta de piezas manuscritas tanto en música como en cifra, es decir, no en un tipo de escritura o en el otro, sino la venta de la misma pieza en ambos tipos de escritura, bien sobre el mismo manuscrito, bien en dos ‘ediciones’ diferentes, no es nada sorprendente en las últimas décadas del siglo XVIII y primera del XIX, ya que es precisamente en estos años cuando comienza a producirse en España un avance de la escritura musical frente a la escritura en cifra, y ya es una realidad desde al menos 17882. Y la modificación o transcripción de las piezas escritas en música, para que se ofrezcan al aficionado transportadas a cifra, también se remonta, al menos, a esa misma década3.
Resulta sencillo identificar al redactor, en este anuncio simplemente mencionado como ‘Perez’, con el ‘profesor de Música’, Antonio Pérez, redactor del Semanario filarmónico de Madrid, publicación periódica para guitarra que dio comienzo el primero de febrero de 1805 y que continuó hasta, por lo menos, agosto de ese año, ya que no sólo se produce coincidencia en el apellido y en la forma de denominar su labor (la de ‘redactor’) sino también la de la librería, que distribuye su producción, la de Arribas en la calle de las Carretas4.
En cuanto al resto de obras en el anuncio en que aparecen las seguidillas de Sor, las piezas que Pérez transporta a cifra, no se ofrecen aquí de una forma puntual y aislada sino que la mayoría de ellas ya eran anunciadas o lo continuarán siendo durante un cierto periodo de tiempo5.
♦ → Otros anuncios con música de Sor en 1806
Luis Briso de Montiano, 4 de mayo de 2014
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Seguidillas de Sor (Ediciones de Brian Jeffery)
Notas (↩ vuelta al texto principal)
- Localizado e incluido por Kenneth Angus Hartdegen en su tesis. ↩
- Véase el Diario de Madrid del 7 de noviembre de ese año que anuncia en la librería de Manuel Fernández, frente a San Felipe el Real, ‘Los dos bayles Ingleses mas usuales, y la alemanda, con dos contradanzas nuevas, en música, y juntamente en zifra, para guitarra‘. ↩
- Véase, como ejemplo, el Diario de Madrid del 1 de octubre de 1789 que anuncia en la librería de Correa, frente a las gradas de San Felipe, ‘dos Sonatas, una del Sr. Brito, y otra del Sr. Laporta, en Musica, transportadas en cifra‘. ↩
- El anuncio inicial de este Semanario se publica en la Gaceta de Madrid el 25 de enero de 1805 y plantea la publicación como mensual, con un repertorio que abarcará tanto la música ‘á solo’ como la ‘concertante‘ (la que hoy conocemos como ‘de cámara’), y tanto de autores españoles como de compositores extranjeros y entre estos últimos, se cita a Ferdinando Carulli, Charles Doisy y Jean-Baptiste Phillis:
La primera entrega del Semanario filarmónico de Madrid se produce el 1 de febrero de 1805 y la publicación llegará a los aficionados madrileños durante, al menos, 12 entregas, desde ese mes al de enero del año siguiente de 1806 (Ver anuncios del Diario de Madrid de 5 de febrero y 20 de mayo de 1805, y de la Gaceta de Madrid de 1 de marzo, 23 de julio, 13 de agosto y 31 de diciembre, todos ellos del mismo año de de 1805). ↩
- Varias de las canciones se siguen anunciando, en diferentes almacenes y librerías a lo largo, al menos, el siguiente año de 1807, incluso algunas en 1808. El minuete de la corte y la gabota puede rastrearse en la prensa madrileña, al menos, entre marzo de 1805 (Diario de Madrid, 18/03/1805) y julio de 1807 (Gaceta de Madrid, 03/07/1807). La guaracha, de la que en 1797 José Avellana ofrecía una versión glosada (Diario de Madrid, 02/01/1797) y que año y medio más tarde se utilizaba, como se hacía con las tarantelas, a modo de remedio contra la picadura de la tarántula (Mercurio de España, enero de 1799, p. 124) se sigue vendiendo en enero de 1808 (Diario de Madrid, 30/01/1808). ↩